Aquí podéis ver lo que he aprendido:

Estoy superorgulloso de mi mismo, porque es muy, muy difícil poner las cuatro patas en un sitio tan estrecho.

El único problema es que me han dicho que parezco un gato, y eso no me ha molado nada.

Si de verdad creéis que parezco un gato, tendré que dejar de hacerlo, porque a mi lo que me gusta es ser un perrillo.